jueves, 1 de febrero de 2007


OFELIA:
Nos deja, se va,

y no ha de vover.

No, que ya murió,

no vendrá otra vez,

su pelo también.

Se fue, ¡dolorosa

partida! se fue.

En vano exhalamos

suspiros por él.

Los cielos piadosos

descanso le den.


Hamlet, W. Shakespeare. La muerte de Ofelia, S. Dalí.





necesito un montaje como el respirar.

9 comentarios:

Vlad dijo...

Pobre Polonio T_^

Mentira! En realidad disfrutamos viendo como mueren uno a uno. Aunque Ofelia no se lo merecía, con el morbo que tenía T_T

maria dijo...

ofelia es la unica víctima inocente de toda la obra, todos los demás están corrompidos.

L'altra luna dijo...

Era un post en clave, lo admito. Aunque iba dirigido a una persona en específico pensaba que todos íbais a saber de qué estaba hablando. Ahora estoy más tranquilo. :)

un beso.

Carmen dijo...

me tiraré al río y apareceré cubierta de flores.

K dijo...

Coincido con Vlad disfrutamos viéndolos caer uno a uno xD

eidaN dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
eidaN dijo...

¿Inocente Ofelia?

Era culpable -y víctima- de moral. Tan culpable y tan víctima como el que lo es de venganza, avaricia o lujuria.



Nietzscheano que se pone uno a ciertas horas, oye.

maria dijo...

perdona ortiz pero ofelia de lo unico que era culpable era de somterse a lo que su padre y su hermano le decian, pero teniendo en cuenta la época, resulta lo más común del mundo.
ofelia es la unica inocente lo mires por donde lo mires.

moral ni ostias... si se vuelve loca es lo normal, imaginate que tu novia asesina a tu madre... joel, es como pa volverse tarumba.

eidaN dijo...

Ofelia se suicidó por una asquerosa mezcla de ñoñería y quijotismo -maravillas de la naturaleza humana, oiga-. Debilidad mental, a fin de cuentas. La culpa es intrínsecamente suya.

Citando la propia obra (Acto segundo, Escena segunda):
<<¿Qué es acto de mayor valor? ¿Aguantar estoico los tiros y dardos de la cruel diosa Fortuna, o armarse de recio sable y salir a la lucha contra el embravecido mar de los hombres?>>.
No la recuerdo exactamente, y no tengo aquí el libro, pero la esencia venía a ser esa.

El principito no le habría dedicado ni una lágrima.