miércoles, 9 de enero de 2008

endgame


Bienvenidos a mi celda privada, mi propio infierno blanquecino, cubierto de polvo y antiguas joyas.


Nunca nadie en el mundo ha pensado tan retorcido como nosotros.


El óxido se amontona en las esquinas mientras se agujerean nuestras botas de lluvia.


...mi reino por un basurero...


Toda la casa huele a cadáver.


Pisando charcos de cartón.


Eternamente ausente.


Cuerdas entre tu vientre y mis clavículas.


Todo se desvanece tras la luz.


...ella murió de oscuridad...


En espera de signos vitales que nos hagan reaccionar.


¡Dejemos de jugar! Ya no hay ataúdes.


Jugando el final de la partida, como si la vida nos fuera en ello.





¿Acaso se me perdonó alguna vez?


Es la hora de mi calmante.


Beckett me posee por momentos...






3 comentarios:

juande dijo...

Que los barrotes se vuelvan regaliz...
Sueños utópicos.

Vlad dijo...

El tiempo es un oceano, pero termina en la costa...

Ser veterana tiene sus ventajas.

Anónimo dijo...

Es difícil vivir las cosas sin motivaciones, sin alientos. Encuentra las tuyas y aplícalas a todo lo que puedas.

Luv U