domingo, 3 de agosto de 2008


Van agolpándose los recuerdos en la salida.
Un soplo,
un poro,
mi pericardio ha cedido.

La sal se calcifica poco a poco,
los fotogramas, las palabras, la saliva,
derritiendo cuchillos de cal.

Los siento señor, pero hoy me duele el corazón.
Yo fui Bendecida.

2 comentarios:

Rafael dijo...

Qué poema más bueno, y lo cierras de maravilla :)

maria dijo...

Gracias Rafa ^^