domingo, 30 de noviembre de 2008

Volviendo a la locura


Siempre quise tener una caravana,
viajar por el mundo pasando rápido, dejando palabras,
marcando miradas en los viandantes.
Colocarme un día la nariz y no quitarmela nunca.
Navegar hacia tus manos como la luz que manejo.
Tener más tiempo, tener más ganas, tener más ilusión.

Vuelvo al mismo lugar para partir,
termino por buscar las telas negras,
el sonido retumbando en el pecho,
el cuerpo que brilla en el escenario, la luz que lo glorifica,
como si fuese la ley de la vida, la ley de mi naturaleza.

Recuerdas cuanto me gusta mirarte entre cajas,
creo en esa magia,
en la mirada que cruza un escenario y nadie percibe,
en impulsar unas alas.
en recoger lo que quede de ellas mas tarde.
Sin preguntar, sin molestar, ofreciendo un hueco entre mis brazos que de calor.
Ya sabes de lo que hablo, tu y yo conocemos este espejo.


hay gente que nunca termina de irse,
hay excepciones a las reglas.

2 comentarios:

juande dijo...

Dios, GRACIAS
No te haces una idea de lo que me he perdido de un tiempo ha esta parte.
Llegue a pensar que no habia nadie que pudiera verme de verdad. Que realmente era invisible.
Perdona por olvidar que siempre estas al otro lado de lo que escribo.
Aun asi... uff, creo que de las alas no quedan mas que huesos, y las plumas...supongo que se las lleva el viento.
Sueño con frases que nunca diré, con gestos, con sueños que no son mios.
Me aparté del calor de las tablas y telas porque tenia miedo a no ser capaz de sentir por mi mismo algo real.
Y he terminado desnunando mi alma ante el peor espectador.


Volveré, pronto, antes de lo que piensas.
Volverémos a dibujar sonrrisas de papel, volveremos a jugar al unico juego que sabemos.
Te quiero mucho

maria dijo...

los huesos ya son mucho, son la estructura, a partir de donde surgen las plumas, sin unos buenso huesos no hay nada.
y los tuyos siguen resistiendo.

te espero, siempre lo hago, a mi forma, con lo cual, te quiero.