domingo, 17 de mayo de 2009

Pestañas.


...de pronto se rasgó.
La máscara de celofán rojo se decidió por una muerte dulce y sangrienta,
aunque no pública, ni espectacular.

Le bastó con experimentarla a solas,
y desaparecer.

Salió el aire de sus cuencas,
dejó su saliva en el vientre.

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