jueves, 23 de julio de 2009

Fontana


Aquel vestido adivinaba sus omoplatos, y le daba un aire de extrañeza a su cuerpo, como si la frialdad fuera cercana, o esas manos quisieran cortarte.
Maddalena se parece a la mujer de quien siempre supe que me enamoraría, y que susurrando silbidos en mi oído desenvolvió mi corazón. Se mueve igual si está descalza y tiene ojos tristes de sueños rotos.

Ella es quien permanece, esa que sonríe y se va, que sabe que no es la última vez.
Yo solo soy la muñeca grande que se escapa por las noches a jugar.

La dulce vida que nunca fué.

4 comentarios:

Carmen Soriano dijo...

dramática, más que dramática! vente al cine de summer!

maria dijo...

pero si solo le he puesto un 7...

hoy tocaba Medem, si fuera a algo sería a la filmo, peero...
el sofá me llama, el sofá me quiere...

tournesols dijo...

qué bonito bonito bonito

María dijo...

neniii! los imanes son de Natura! Frigopoesía!
me los regalaron pormi cumple :D
muá guapa